otoño
Era otoño las hojas se iban cayendo, poco a poco el frío iba entrando por nuestros cuerpos.
Hace por lo menos dos horas que debería estar en casa pero no me importa la bronca que me va a echar mi madre. Llevo esperando esto tanto tiempo que no quiero que acabe, he ido detrás de este chico tres años y por fin le tengo entre mis manos, es mío, y de nadie más.
Tiene las mejillas sonrojadas probablemente por el frío, llevamos como diez minutos mirandonos sin decir nada, no hace falta, sus ojos trasmiten lo que siente, me quiere y él sabe que le quiero. Se acerca lentamente, noto su respiración tan cerca que me estremezco, se rie y sigue acercandose, me agarra de la cintura y me susurra al oído un te quiero tan suave que flota en el aire otoñal.
Me mira y sin decir nada más me besa, nunca había probado unos labios como los suyos, saben tan bien, que no sé ni como expresarlo. Aquel beso dura apenas unos segundos, pero me parecen horas. Tan rápido como deja de besarme me abraza, su tacto es tan suave, huele tan bien, sin darme cuenta me enamoré de la perfección, pero ¿cómo un chico tan increible como él se ha podido fijar en una chica tan normal como yo? Sin dudarlo es la mejor estación de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario